lunes, 22 de febrero de 2016

¿Por qué nos cuesta tanto decir "NO LO SÉ"?

Hoy he visto una estadística que me ha hecho pensar y escribir. Hasta iniciar un blog me ha hecho. Sé de alguien que se reiría mucho por esto.

En relación a la huelga de transporte público en Barcelona, que coincide estratégicamente con el mega certamen MWC, La Vanguardia publica una sencilla encuesta:


Y la verdad es que el dato que me ha resultado más interesante, aparte de ese 101% que da la suma total según la imagen, es ese 1% del Ns, con el que me identifico al 100%, valga la redundancia.


¿Por qué nos cuesta tanto reconocer y afirmar según qué cosas? ¿Por qué cuesta tanto escuchar un sincero "No lo sé" ante una cuestión de actualidad o con trascendencia mediática? 

¿De ese 99% de personas que se posiciona a favor o en contra de la huelga, cuántas manejan la información suficiente como para tener una opinión sólida y coherente sobre la cuestión? Muy pocas personas disponen de esa información, pero menos todavía están dispuestas a reconocer que no saben algo, que no pueden opinar, que no tienen nada que decir al respecto.

Opinar es deporte nacional y el motivo para levantarse por las mañanas para muchas personas. Opinamos y sugerimos de todos los temas posibles, desde los más manidos como la política o el ocio pasando por otros más especializados como la salud o la enseñanza, y acabando por el puro cotilleo viral del barrio o el Facebook de turno. Nunca reparamos en las consecuencias que pueda generar nuestra opinión, en verdad nos importa una mierda porque lo que cuenta es el derecho ineludible a opinar. Y ahí, las RRSS y este universo de continua conexión en el que vivimos suponen un desproporcionado altavoz para todo ello. 

Y entre tanta algarabía, reconocer que no sabemos algo o que no podemos opinar sobre algún tema se convierte en practicamente en tabú, y en síntoma de persona desconectada, desinformada y sin capacidad para juzgar por sí misma la realidad.

Yo estoy por pensar que reconocer lo que no sabemos nos hace crecer. Creo que hasta me atrevería a sugerírselo a mi hija como consejo. No pasa nada, de verdad, es una muestra de autenticidad. Y si algo que no sabes te importa, siempre puedes estudiarlo o analizarlo, y así conformar una opinión con fundamento. Porque opinar con fundamento es importante, ¿no?

De igual forma, reconocer que no podemos permitirnos algo económicamente, sugerir que necesitamos ayuda para realizar alguna tarea, afirmar lo que sentimos por las personas que nos rodean, pedir perdón por nuestros errores, reconocer las propias limitaciones, y muchas veces incluso las propias virtudes, todo ello se nos hace extremadamente difícil. 

Algo hay que hacer.

Todo el mundo sabe, todo el mundo juzga, todo el mundo opina... y la hora del recreo que parece no acabar nunca.